Criptomonedas

La gran estafa de la criptomoneda de El Juego del Calamar

La gran estafa de la criptomoneda de El Juego del Calamar

La serie de Netflix ha cobrado nuevas víctimas, inversores novatos. La criptomoneda de El Juego del Calamar, denominada SQUID subió repentinamente a USD3.000 y bajó directamente a cero, de la noche a la mañana. El viernes, algunos medios informaban el éxito de la criptomoneda, con su drástico aumento de precio y una capitalización de mercado de 174 millones de dólares. Pero este lunes, los fundadores anónimos desconectaron el token y se fugaron con las ganancias de todas los inversores en la moneda.

SQUID se lanzó el martes pasado con un precio de USD0,01 dólares. En solo 72 horas el valor del TOKEN estaba en USD4,42 dólares, un crecimiento de 44.100%. Para las 12 am de este lunes 1 de noviembre había alcanzado los 38 dólares, lo que equivale a un aumento de 380.000% (demasiado bueno para ser verdad). En un lapso de 20 minutos, pasó de valor USD628,33 a las 3:20 am a 2.856,64  a las 3:35 am (un crecimiento de 7.500% en tres horas) para luego desbarrancar un 99,99% a USD0.0007 para las 3:40 am.

Para colmo de males, el sitio web de la criptomoneda de El Juego del Calamar ya no se encuentra online. Amén de que CoinMarketCap reportó que los usuarios no podían vender el token en Pancakeswap durante por lo menos 3 años, gracias a un sistema antidumping. Esto significa que aquellos que compraron la criptomoneda no podían hacer algo para proteger su inversión. La cuenta de Twitter de la criptomoneda con más de 57.000 seguidores se encuentra restringida. Además su canal de Telegram nunca fue apto a respuestas de personas externas.

La otra criptomoneda para jugar en EL Juego del Calamar Virtual

La gran estafa de la criptomoneda de El Juego del Calamar.

Como si esto fuera poco, los creadores de SQUID crearon también MARBLES. Esta otra criptomoneda se podía ganar solamente si se jugaba a El Juego del Calamar Virtual. Los jugadores debían pagar una tarifa de 456 SQUID para participar. Los ganadores en este caso eran los únicos que podían vender sus monedas en el mercado abierto. Sin embargo, si fallaban perdían el dinero invertido para participar. Sin sitio, ni respuesta, ni fundadores, no hay manera que ninguno de los inversores pueda recuperar algo de esta criptomoneda «vende humo».

Lo más increíble es que, a pesar de todos los avisos que se dieron, hubo miles de afectados. Todo el mundo fue detrás de la noticia, como si fuera que hoy día algún diario digital nos dice la verdad. Lo único que quieren es ir detrás del clic para que veamos su publicidad. Y hoy si alguien les echara la culpa se victimizarían como siempre.